Balance del año según Mamerto Menapace:
"Mi percepción a medida que envejezco es
que no hay años malos.
Hay años de fuertes aprendizajes y otros
que son como un recreo,
pero malos no son.
Creo firmemente que la forma
en que se debería evaluar un año
tendría más que ver con cuánto fuimos capaces de amar,
de perdonar, de reír, de aprender cosas nuevas,
de haber desafiado nuestros egos y nuestros apegos.
Por eso, no debiéramos tenerle miedo al sufrimiento
ni al tan temido fracaso, porque ambos son sólo
instancias de aprendizaje.
Nos cuesta mucho entender que la vida
y el cómo vivirla depende de nosotros,
el cómo enganchamos con las cosas que no queremos,
depende sólo del cultivo de la voluntad.
Si no me gusta la vida que tengo,
deberé desarrollar las estrategias para cambiarla,
pero está en mi voluntad el poder hacerlo.
“Ser feliz es una decisión”,
no nos olvidemos de eso.
Entonces, con estos criterios me preguntaba
qué tenía que hacer yo para poder construir un buen año porque todos estamos en el camino de aprender todos los días a ser mejores y de entender que a esta vida vinimos a tres cosas:
-a aprender a amar -a dejar huella -a ser felices.
Si logramos trabajar en estos puntos,
habremos decretado ser felices,
lo cual no nos exime de los problemas,
pero nos hace entender que la única diferencia
entre alguien feliz o no, no tiene que ver con los problemas
que tengamos sino que con la ACTITUD
con la cual enfrentemos lo que nos toca.
Dicen que las alegrías, cuando se comparten, se agrandan. Y que en cambio, con las penas pasa al revés. Se achican.
Tal vez lo que sucede, es que al compartir,
lo que se dilata es el corazón.
Y un corazón dilatado esta mejor capacitado
para gozar de las alegrías
y mejor defendido para que las penas
no nos lastimen por dentro".
MAMERTO MENAPACE monje benedictino
Hay personas que te marcan en la vida.
Sus cuentos, chistes, sabiduría,
la paz y el cariño que transmite cuando habla,
marco mi adolescencia.
Y en este momento de mi vida lo vuelve a hacer...
¡¡¡FELIZ 2013!!!!

